Pobreza y silencio interior

Pobreza y silencio interior

El silencio y gustar los espacios de soledad son las puertas para entrar en las profundidades de Dios y descubrir su misterio de amor. Aunque creas que nada sucede, aunque no sientas nada, todo se va armonizando en la interioridad. El ajetreo de la vida nos hace perder el valor del silencio, pero podremos afirmar, que sin silencio no hay profundidad. El silencio nos lleva a la profundidad, a la contemplación y al misterio.

Actitudes interiores para el diálogo con Dios

Actitudes interiores para el diálogo con Dios

Podríamos destacar algunas actitudes interiores que hacen posible un auténtico diálogo con Dios:
La oración como diálogo en el amor

La oración como diálogo en el amor

Para Jesús la oración es muy importante y la propone a sus discípulos: «Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará» (Mt 6,6); «Orad siempre, sin desfallecer» (Lc 18,1).
La vigilancia como centinelas en la noche

La vigilancia como centinelas en la noche

«Estad en vela porque no sabéis el día que vendrá vuestro Señor» (Mt 24,42). Vigilar es antes que nada despertar de la inconsciencia. Es un hábito que se adquiere con la práctica de cada día para lo que puede ayudarnos el examen de conciencia.