Fraternidad Velad y Orad, San Fernando 2024.
En mi templo interior ha venido el Espíritu Santo a habitarme como brisa suave o viento impetuoso, con el Dios que se paseaba cada tarde con Adán y Eva, y hoy conmigo, escuchando sus pasos por el Jardín del Edén de la vida; como la brisa serena que se manifestó al profeta Elías en el monte Horeb, o como viento impetuoso que se lleva toda la hojarasca de nuestra vida de todo aquello que no es de Dios, tanta miseria, tanta mentira, tanta falsedad, tanta injusticia, indiferencia y mundanidad, y tanto de tanto que nos aparta de Dios, que con fuerza se aparte de lo que yo soy en Dios, solo el amor, el Espíritu Santo que lo mueve todo, lo impulsa todo y me lanza a la misión, es Él a quien quiero yo, sin Él no soy nada, no llego a nada, no alcanzo nada.